3.1. Entorno económico

La economía mundial registró en 2018 un crecimiento del 3,7%, muy similar al del año anterior, si bien en la segunda mitad del año se advierte una caída generalizada del ritmo expansivo, debido fundamentalmente a factores de confianza. España, por su parte, siguió demostrando una expansión del PIB del 2,6%, superior a la de los países de su entorno.
El ciclo económico internacional muestra una estabilidad poco frecuente desde hace más de un lustro. Se trata de un ciclo expansivo muy prolongado, en el que tanto las economías maduras como las emergentes presentan tasas de crecimiento del PIB positivas, si bien en niveles bastante moderados. En 2018 se ha repetido de nuevo este resultado; el crecimiento mundial ascendió al 3,7%, muy similar al del año anterior, que había sido el más alto desde 2011. Sin embargo, la evolución a lo largo del año muestra una desaceleración progresiva. En efecto, mientras que en la primera mitad de 2018 persistió la aceleración del crecimiento que se había experimentado en 2017, caracterizada además por la sincronización entre los distintos tipos de economías, a partir de mediados de año se advierte una generalizada caída del ritmo de expansión (sobre todo de los indicadores ligados al sector industrial y al comercio internacional) y una progresiva separación del comportamiento de los países, entre los que se han registrado diferencias considerables. En paralelo, se ha producido una notable volatilidad de las condiciones financieras, especialmente de los países emergentes (caídas en las bolsas, aumento de precios de los activos refugio y salidas de flujos de capitales) y de los precios de las materias primas.

Las razones que explican esta pérdida de impulso tienen que ver en gran medida con factores de confianza: la incertidumbre acerca de la evolución de las políticas económicas, las dificultades para llegar a acuerdos en cuestiones complejas (aquí se incluyen las negociaciones sobre el Brexit, el presupuesto de Italia, el contencioso entre Estados Unidos y China…), y las tensiones políticas, que a su vez influyen en la confianza de los consumidores y las empresas. Hay, por otro lado, factores objetivos, como las subidas arancelarias, que no se han producido solo entre Estados Unidos y China, sino también en otras áreas; o el endurecimiento de las condiciones financieras a raíz de la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal. En contrapartida, entre los factores que respaldan el mantenimiento del ciclo expansivo destaca la mejora del empleo y los salarios, especialmente en las economías maduras, que contribuyen al aumento de los ingresos de las economías familiares y tiene un impacto directo sobre el consumo.
Las medidas proteccionistas que se han tomado a lo largo de 2018 se han dejado sentir en la evolución del comercio internacional, que es uno de los motores fundamentales de la economía global y cuyo crecimiento fue en 2018 apenas del 3%, en contraste con el 4,6% de 2017. Las restricciones al comercio afectan negativamente a la confianza y a los planes de inversión, y se expanden rápidamente entre países y sectores a través de las cadenas de valor. Aunque la “tregua” entre Estados Unidos y China ha dado un cierto respiro, en los últimos meses, y todavía es factible que consigan llegar a un acuerdo en materia comercial, a comienzos de mayo de 2019 Estados Unidos ha decidido activar una medida de aranceles a China, y no se puede descartar que puedan aplicarse otras medidas a lo largo de 2019, especialmente en sectores sensibles. Por otro lado, la desaceleración en algunas economías que son muy importantes en el comercio mundial (Alemania, China, Reino Unido o Italia) influye sobre el crecimiento de otros países, especialmente en Europa y Asia, debido a su importancia como mercados de exportación. Todo ello ha tenido un impacto considerable sobre la producción industrial, especialmente de bienes de capital, que se ha desacelerado más que otros sectores, y sobre la que han pesado las expectativas de una caída de la demanda global.

Entre las economías maduras, Estados Unidos continúa liderando el crecimiento, que se aceleró hasta el 2,9% en 2018, debido fundamentalmente al impacto de las medidas de estímulo fiscal y también a la situación del mercado laboral, que, prácticamente en pleno empleo, contribuye a la fortaleza del consumo. Sin embargo, el aumento de los aranceles ya se empieza a notar en los costes de las empresas y en los precios, y esto ha repercutido en la inversión, que también se ha desacelerado, especialmente en los últimos meses del año. El efecto sobre los costes de las medidas arancelarias se va a hacer más patente este año; esto, junto con la disolución progresiva del impacto de las medidas fiscales, explica que en 2019 se espere una moderación del crecimiento, hasta el 2,3% del PIB.

En cambio, la zona euro registró una desaceleración muy importante, especialmente acusada en el caso de Alemania, Francia e Italia. En conjunto, creció solo un 1,8%, siete décimas menos que el año anterior; entre las cuatro principales economías de la zona, únicamente España lo hizo por encima del 2,5%. En parte, esta desaceleración obedeció a factores coyunturales y específicos de cada país (por ejemplo, los retrasos en la producción asociados a la introducción de los nuevos criterios sobre emisiones para los vehículos diésel en Alemania; el impacto de las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, o la disputa sobre los presupuestos de Italia con la Comisión Europea). Pero hay otras cuestiones, como la caída de la confianza de productores y consumidores, así como del comercio dentro de la propia eurozona, que lo que reflejan es un descenso generalizado de la demanda. A todo esto se une una elevada incertidumbre política y la posibilidad de una salida sin acuerdo de Reino Unido; se ha sobrepasado ya la fecha inicialmente prevista para dicha salida (29 de marzo) y hoy por hoy no está nada claro en qué momento se producirá la retirada definitiva ni la naturaleza de la futura relación comercial entre Reino Unido y la Unión Europea. Si finalmente se produce la separación sin acuerdo, el coste será importante en términos de descenso de la actividad empresarial y los intercambios y de aumento de los costes. La previsión de crecimiento de la eurozona para 2019 es tan solo del 1,3%.
Las medidas proteccionistas que se han tomado a lo largo de 2018 se han dejado sentir en la evolución del comercio internacional, que es uno de los motores fundamentales de la economía global y cuyo crecimiento fue en 2018 apenas del 3%, en contraste con el 4,6% de 2017. Las restricciones al comercio afectan negativamente a la confianza y a los planes de inversión, y se expanden rápidamente entre países y sectores a través de las cadenas de valor. Aunque la “tregua” entre Estados Unidos y China ha dado un cierto respiro, y parece factible que consigan llegar a un acuerdo en materia comercial, no se puede descartar que puedan aplicarse otras medidas a lo largo de 2019, especialmente en sectores sensibles. Por otro lado, la desaceleración en algunas economías que son muy importantes en el comercio mundial (Alemania, China, Reino Unido o Italia) influye sobre el crecimiento de otros países, especialmente en Europa y Asia, debido a su importancia como mercados de exportación. Todo ello ha tenido un impacto considerable sobre la producción industrial, especialmente de bienes de capital, que se ha desacelerado más que otros sectores, y sobre la que han pesado las expectativas de una caída de la demanda global.

Entre las economías maduras, Estados Unidos continúa liderando el crecimiento, que se aceleró hasta el 2,9% en 2018, debido fundamentalmente al impacto de las medidas de estímulo fiscal y también a la situación del mercado laboral, que, prácticamente en pleno empleo, contribuye a la fortaleza del consumo. Sin embargo, el aumento de los aranceles ya se empieza a notar en los costes de las empresas y en los precios, y esto ha repercutido en la inversión, que también se ha desacelerado, especialmente en los últimos meses del año. El efecto sobre los costes de las medidas arancelarias se va a hacer más patente este año; esto, junto con la disolución progresiva del impacto de las medidas fiscales, explica que en 2019 se espere una moderación del crecimiento, hasta el 2,3% del PIB.

En cambio, la zona euro registró una desaceleración muy importante, especialmente acusada en el caso de Alemania, Francia e Italia. En conjunto, creció solo un 1,8%, siete décimas menos que el año anterior; entre las cuatro principales economías de la zona, únicamente España lo hizo por encima del 2,5%. En parte, esta desaceleración obedeció a factores coyunturales y específicos de cada país (por ejemplo, los retrasos en la producción asociados a la introducción de los nuevos criterios sobre emisiones para los vehículos diésel en Alemania; el impacto de las protestas de los “chalecos amarillos” en Francia, o la disputa sobre los presupuestos de Italia con la Comisión Europea). Pero hay otras cuestiones, como la caída de la confianza de productores y consumidores, así como del comercio dentro de la propia eurozona, que lo que reflejan es un descenso generalizado de la demanda. A todo esto, se une una elevada incertidumbre política, y la la posibilidad de una salida sin acuerdo de Reino Unido; se ha sobrepasado ya la fecha inicialmente prevista para dicha salida (29 de marzo) y hoy por hoy no está nada claro en qué momento se producirá la retirada definitiva ni la naturaleza de la futura relación comercial entre Reino Unido y la Unión Europea. Si finalmente se produce la separación sin acuerdo, el coste será importante en términos de descenso de la actividad empresarial y los intercambios y de aumento de los costes. La previsión de crecimiento de la eurozona para 2019 es tan solo del 1,3%.
Crecimiento real del PIB, 2019 (%)
Crecimiento real del PIB, 2019 (%)
Crecimiento PIB (%)
Crecimiento PIB (%)
Crecimiento real del PIB, 2019 (%)
Crecimiento real del PIB, 2019 (%)
Aportaciones al crecimiento del PIB
Aportaciones al crecimiento del PIB
Las perspectivas de crecimiento mundial para 2019 y 2010 se han ido enfriando en los últimos meses. Para 2019 se espera que continúe la desaceleración (el FMI prevé un 3,3% para el conjunto del año), y que el crecimiento se concentre en los países emergentes. La evolución económica podría ser más débil de lo previsto si se materializan algunos de los factores de riesgo, fundamentalmente una intensificación de las barreras al comercio, la persistencia de la incertidumbre polítca en Europa, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo o que la desaceleración en China sea más acusada de lo previsto.

España

La economía española continúa mostrando un notable dinamismo, superior al de los países de su entorno. El año 2018, que se cerró con un crecimiento del 2,6%, es el quinto consecutivo de expansión, y todo apunta a que a medio plazo se va a mantener esta tendencia, aunque también a que se va ir moderando paulatinamente. Para 2019 la previsión de crecimiento del PIB es del 2,2%. Entre los factores que explican esta evolución destacan el aumento de la competitividad producida desde el inicio de la crisis, el carácter acomodaticio de la política monetaria y la mejora de la situación patrimonial tanto de las economías familiares como de las empresas.

La demanda interna constituye, como viene ocurriendo en los cinco últimos años, el principal motor de la economía, y se ha acelerado con respecto a 2017, en especial el consumo privado, que se beneficia del aumento del empleo y de los salarios, así como del aumento del poder de compra de las economías familiares derivado de la moderación de la inflación. También han registrado un buen comportamiento la inversión en bienes de capital y en construcción, y la expansión del mercado inmobiliario.
En cambio, la demanda externa, que en 2016 y 2017 había realizado una pequeña aportación positiva al crecimiento, en 2018 realizó una contribución negativa, derivada de la notable pérdida de vigor de las exportaciones, especialmente en los últimos meses. Este comportamiento obedece a la conjunción de varios factores: el empeoramiento de los mercados de exportación de España, incluyendo los de la Unión Europea; la apreciación del euro con respecto a las divisas de algunos países emergentes (como Turquía); el deterioro de la relación real de intercambio, debido al encarecimiento del crudo durante la mayor parte del año, y, finalmente, en el ámbito del turismo, la recuperación de los destinos competidores de otros países mediterráneos.

Por el momento, España mantiene el superávit por cuenta corriente, pero prácticamente se ha reducido a la mitad con respecto al año anterior (0,9% del PIB en 2018) como consecuencia de la evolución de la balanza comercial. También ha vuelto a registrar capacidad de financiación frente al exterior, por séptimo año consecutivo, de nuevo por un importe mucho menor. El mantenimiento de un superávit exterior en el contexto del momento alcista del ciclo económico ha sido el rasgo más notable de la evolución económica española desde la salida de la crisis, y no se puede ignorar que puede estar llegando a su fin. A corto plazo va a depender sobre todo de cómo evolucionen los mercados de exportación y, por el lado de las rentas, del momento en que el BCE comience a subir los tipos de interés y con ello se produzca un aumento de la carga financiera de la deuda externa.

En otro orden de cosas, en 2018 ha continuado siendo sólida la creación de empleo; la tasa de paro volvió a cerrar en mínimos (15,3%); y el déficit público se situó en el 2,5% del PIB, en línea con el objetivo fijado por la Comisión Europea. Gracias a ello, España acaba de salir del Procedimiento de Déficit excesivo de la Unión Europea.

3.2 Plan Estratégico

CESCE continuó trabajando en para cumplir los objetivos fijados en el Plan Estratégico 2020, aprobado en 2017. Cabe destacar la labor realizada para acercarse al segmento pyme y para consolidarse como apoyo a la internacionalización de las empresas españolas.

3.2.1. Objetivos estratégicos

    • + 210 mill. de euros en prima global

    • + 25 mill. de euros en ingresos por servicios en Cuenta Propia
    • > 37 mill. de euros en beneficio bruto con filiales en positivo
    • + 11.000 clientes
    • Net Promoter Score (NPS) = + 25 puntos
    • Medir y mejorar NPS
    • Cuenta del Estado Anulaciones <10% anual
    • Ratio de gastos netos < 38%

    • Certificación EFR

    • Certificar a CESCE como Empresa Saludable
    • Conseguir Distintivo de Igualdad

    • Introducir encuesta de clima laboral en la empresa
    • Lanzar plataforma digital global en 2019

    • Creación incubadora digital en 2019

    • Presencia digital en 3 mercados

    • Cuenta del Estado: Implantar Mesa de Trabajo del Analista (MACE)
    • Mantener índice Klout por encima del 75% “Brand Value”: Introducir encuesta de conocimiento de marca.

3.2.2. Líneas del Plan Estratégico

El Plan Estratégico CESCE 2020 define las líneas de actuación tanto en su actividad como aseguradora por cuenta propia como en la gestión del seguro de crédito a la exportación por cuenta del Estado español. Además, define una hoja de ruta de actuaciones relacionadas con la RSC, la transformación digital y la orientación de la plantilla hacia la ejecución de los objetivos estratégicos (véase Informe de Responsabilidad Social Corporativa).

Líneas de actuación como aseguradora por cuenta propia

    • Mejorar el negocio tradicional y desarrollar una nueva propuesta de valor disruptiva, orientada a un mercado distinto con mayores funcionalidades y alto potencial digital.
    • Captar usuarios con mayor potencial de crecimiento y rentabilidad, que no recurren al seguro de crédito tradicional, y su conversión en suscriptores del mayor número de servicios posibles, susceptibles de comercialización y venta independientes, con especial énfasis en los de mayor valor añadido: seguro y financiación.
    • Se abordará un nuevo modelo de marketing y de relación con el cliente, nuevos sistemas de contratación transaccional, de producto y de pricing.
    • Se creará una plataforma de gestión que incorporará funcionalidades de libre acceso para el cliente, que adquiere estatus de suscriptor con acceso transaccional.
    • Convertir en cliente al bróker, apoyado por el desarrollo de una plataforma de emisión online.
    • Modelo de relación corporativo para la gestión de los grandes clientes, aprovechando la presencia en Latinoamérica.
    • Adaptación de las redes tradicionales al nuevo modelo de negocio y el desarrollo de otras redes no tradicionales, a través de la banca y de las compañías de seguro.

Líneas de actuación como Agencia de Crédito a la Exportación (ECA)

La compañía se fijó cuatro grandes objetivos:
    • Racionalización y adaptación de los procedimientos internos y las herramientas informáticas.
    • Revisión de los Condicionados Generales de cada una de las coberturas que gestiona por Cuenta del Estado.
    • Mecanización de todo el proceso de negocio de gestión de operaciones y en la revisión de los procesos.
    • Participación en jornadas/seminarios de diferente formato en el que se han explicado los productos y coberturas de la Cuenta del Estado, así como nuestra visión sobre cómo ve CESCE el mundo.
    • Cambio organizativo en la Dirección de Operaciones, pasando de una estructura basada en el destino geográfico de las operaciones a otra basada en el tipo de cliente.
    • Encuesta de clientes, incluyendo una valoración NPS (Net Promoter Score) que mide la lealtad de los clientes basándose en la recomendación.
    • Creación de una unidad específica dedicada a gestionar en exclusiva las operaciones de este tipo de clientes, lo que permite un contacto más directo y continuado y por tanto un mejor conocimiento de las necesidades de estas empresas.

3.3. Gestión del cambio

El Plan Estratégico tiene un carácter transversal y, por tanto, necesita de la colaboración de las distintas áreas de la compañía para llevarse a la práctica. Existe un Proyecto de Gestión del Cambio, liderado por la presencia y supervisado por el Comité de Dirección, y una Oficina de Proyecto, que coordina la aportación de las diferentes áreas implicadas y garantiza la integración ordenada del cumplimiento de los objetivos.

Cada línea de actuación del Plan Estratégico se desglosa en distintos proyectos específicos, que de forma progresiva e integrada se irán desarrollando para la consecución de los objetivos. Estos proyectos tienen un responsable, un presupuesto, un calendario de implantación e instrumentos de seguimiento y control.

En 2018 se cumplieron los objetivos estratégicos previstos para cada proyecto.
Gestión del cambio